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En numerosas ocasiones me han preguntado los pacientes si un dolor desaparecerá en unos días, o si se le quitará en una sesión o dos, o tres… muchas cuestiones más cercanas a la futurología que a las ciencias de la salud. Si bien se pueden hacer ciertas estimaciones más o menos aproximadas, o muy certeras según el tipo de patología y de paciente, estas estimaciones siempre son estimaciones; y por muy aproximadas que sean, se pueden desviar de la norma por factores como cambios en la dieta, una noche de dormir mal… y una lista infinita de posibles factores internos y externos.

Que alguna vez se consigue la recuperación en una sola sesión de fisioterapia… Pues estupendo!! Claro que esto se consigue muchas veces!! (eso ya depende de la patología, del paciente, y del profesional). Pero la filosofía de la fisioterapia no se fundamenta ni debe fundamentarse en las prisas. Si se consigue el máximo en la primera sesión, o “el milagro”, maravilloso, pero ni es la finalidad primordial, ni hay que dejar de plantearse lo que se podría conseguir en una segunda, tercera sesión, o la que sea, según el problema, ni mucho menos olvidarse de pensar en objetivos a largo plazo.

En mis tiempos de novato, un paciente de auriculoterapia que se asaeteaba las orejas todas las semanas para dejar de fumar, me pregunta (ya desde la camilla de mi jefe) si falta mucho. Le digo que le faltan cinco minutos y le pregunto si está incómodo, o impaciente, o quiere ir al baño. Me dice: No, estoy bien. Porque dentro de cinco minutos me voy a fumar media cajetilla de aquí a la parada de autobús. Cuando dejé la clínica dos meses después, este paciente fumaba igual o más, dicho por él. Dudo que dejase de fumar. La auriculopuntura ayuda, pero no hace “el milagro” por tí, hay que poner algo de nuestra parte. Igualmente sucede si vas al médico y no le haces caso, o si vas al fisio por un problema lumbar por ejemplo y después te pones a encerar suelos de rodillas. La frase “los milagros no existen” aplicada a la salud (que yo no me meto en otros temas) nos quiere decir que el tratamiento es responsabilidad del profesional y también por supuesto, del paciente. No es sensato pensar que tras una ligera mejora, estamos preparados retomar una actividad que desencadenó nuestro mecanismo lesional cuando estábamos al cien por cien.