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En 2010 se divulgó una noticia acerca de los imanes decorativos que se suelen poner en la puerta de la nevera. Se dijo que perjudicaban la salud, que las fuerzas magnéticas podrían generar campos que alterarían las propiedades de los alimentos, incluso generándose “contaminaciones”, o incluso adquirir matices mutagénicos y/o cancerígenos… o cosas como que el frigo consumiría más electricidad!

Mucha gente quitó rápidamente esos curiosos imanes de la puerta del frigorífico, los recuerdos de viajes, los regalos de galletas y yogures, juguetitos de los críos, muñequitas exóticas del caribe, incluso la libretita imán y el boli magnético…

Cuando se divulga una de estas “noticias”, suele haber un claro indicador de falta de credibilidad. En este caso son varios los indicadores, por resumir, los dividimos en dos grupos:

  • Buscar credibilidad aludiendo a organismos inexistentes o absurdos. Por ejemplo rápido. Se suscribe por un suborganismo de la Universidad de Almería, que “lógicamente” tiene vicerrectorado en una carretera de Cuenca, y para terminar con el absurdo nos redactan con el léxico y estilo sudamericano de los correos en cadena… no concuerda mucho.
  • Buscar credibilidad en el absurdo más simple. Supone que nos puede hacer daño un imán de unos centímetros, cuando la nevera cierra gracias a tres metros de imán (y esos metros de imán es lo más limpio de toda la “basura” que nos rodea); esta nevera funciona gracias a metros y metros de una instalación eléctrica que sí tiene capacidad de generar campo electromagnético, además de contaminaciones que muchos “desean” o les es difícil de prescindir. Como vivir con el móvil encima (por la contaminación que supone), el abuso del microondas, no desenchufar nunca el wifi, abusar del aire acondicionado y calefacción, conducir menos y caminar más (es quitar humo al mundo), abusar de wassap, móvil o tablet (por futuras miopías, futuros problemas de concentración y presentes problemas cervicales, dorsales y cervicobraquiales). Sin entrar en las connotaciones psicológicas de ir sustituyendo aspectos reales de la vida, por aspectos virtuales.

Utilizando un poco el espíritu crítico, este tipo de noticias ni siquiera se tienen en cuenta, en este caso además; aunque hubiese algo de cierto (que no lo hay) lo claro y meridiano es que hay una barbaridad de cosas peores para la salud que hacemos por gusto, o incluso pagando. Siempre que se nos informe de algo (sobre todo en temas de salud) debemos ser especialmente críticos antes de tomar ninguna determinación.